viernes, 11 de marzo de 2016

Sueño literario



     Despierto con la idea clara de que no soy más que el personaje de un libro. Seguramente, pienso, de un libro de Vila-Matas. A continuación, razono que en realidad todos los personajes de Vila-Matas son el propio Vila-Matas y deduzco que no puedo ser un personaje de Vila-Matas a no ser que sea Vila-Matas, probabilidad a todas luces incierta, dado que no nos parecemos en nada. Confirmo lo anterior mirándome en el espejo del baño y constatando que la cara que se refleja me recuerda a alguien que se parece a mí, pero que definitivamente no es Vila-Matas.
     En esas estoy cuando sin venir a cuento me entran ganas de mear. Mientras lo hago reflexiono sobre si los personajes literarios tienen necesidades fisiológicas que trascienden más allá de las necesidades literarias de sus autores y dudo si mis ganas de mear son propias o inducidas por la trama. Esto último me inquieta, me preocupa el hecho de que mi carrera literaria se limite a mear y morir asesinado víctima de las directrices psicóticas de una joven autora de novelas de misterio sueca (si Alfredo Landa hubiera sabido lo que tienen en la cabeza esas deidades, no habría entonado “¡Que vienen las suecas!” con tanta alegría).
     Volviendo a la trama, creo que me llamaría Bensön o Sven-Ben, o simplemente sería un pobre desgraciado sin nombre que se cruza en el camino del asesino, verdadero protagonista de la historia. Como cadáver literario tampoco sería gran cosa, unos cuantos párrafos para que el investigador de turno se luzca describiendo la absurda posición de un cadáver con los pantalones caídos y la cabeza dentro del retrete, donde la sangre se mezclaría con la orina hasta que alguien compasivo vaciara la cisterna y estropeara la escena del crimen.
     Acongojado, termino de mear y regreso a la seguridad de la cama con la esperanza de ser parte de la obra de un aburrido escritor costumbrista. Me tapo la cara con la manta y escucho los pasos en el pasillo.



7 comentarios:

Pluma Roja dijo...

Siempre que lo leo pienso que sus textos dan para más o, que son sacados de alguna novela para luego volver a ocupar el espacio correspondiente.

Me encanta esa manera de escribir que usted tiene.

sus textos son frescos e imaginativos. Se leen de una sola vez y quisieras seguir leyendo.

Encantada de pasar por su espacio.

Un gran abrazo.

Ben Bolkoien dijo...

Querida Pluma,
Gracias de nuevo. Me temo que mis textos son producto de los tiempos que corren, en cuanto se alargan, empiezo a sentirme incómodo.
En ésta sociedad de consumo y desecho, me conformo con la posibilidad de dejar un ligero poso, un runrún, el leve escozor de la picadura de un mosquito.
Un abrazo, siempre.

Itziar Sistiaga dijo...

Creo de entre muchos adjetivos que pudiera y quisiera atribuirle, el de aburrido, jamás lo utilizaría, Mr Bolki.
Me chifla leerte.
Faltaba que sonara la "agüita amarilla" solo como detalle, y por decirle algo, o porque en mi cabeza todo suena en canciones. Pero, de veras, ¡qué bien lo haces!
Creo que Alfredo Landa de haber sabido lo chungas que pueden ser las suecas, hubiera tirado p´al monte, como las cabras.

Ben Bolkoien suena rotundo y literario, o al menos a mí.

Su fan lady o su lady fan, jaja.
Un beso.

Ben Bolkoien dijo...

Querida Lady Bolkiever (jod.. que mal suena)
Mientras Vd. se dedica a atribuirme adjetivos, yo no pienso otra cosa que en desadjetivarla y dejarla en verbo, como en el origen.
Y tengo que advertirte que tengas cuidado con lo que lees porque si chiflas muy fuerte es posible que las cabras bajen del monte con el espíritu de Alfredo Landa, y yo no respondo.
Un beso.

Sergio Biosca dijo...

A mi lo que me jode del asunto es que en verdad pienso todas esas locuras que tu narras cuando estoy solo. Son ideas sin pies ni cabeza a la que les salen hilachas que se enredan en argumentaciones surrealistas. Dudo que mis naufragios mentales se transmitan por ósmosis hasta la precisión quirúrgica de tu pluma, lo que me lleva a la decepcionante certeza de que la riqueza mental de mis absurdas e íntimas películas no son nada originales.
Y por si fuera poco, a diferencia de ti, soy incapaz de retenerlas, darles forma y estructurarlas para crear estas pequeñas obras de arte con las que nos admiras.

Gracias por ello y enhorabuena.

Ben Bolkoien dijo...

JAjahja. A mí me pasa continuamente, Sergio.
Nos pisamos las ideas unos a otros como trepas. Sobre todo en Hollywood, que no hacen más que robarme los pensamientos para luego transformarlos en malos productos de consumo.
Quizás el concepto de océano o energía ideológica no esté tan desencaminado.

Itziar Sistiaga dijo...

No podría reprimirme. Debía escribir esto:
JAJAJAJAJAJAJAJAJA

Besos, Mr.

no se olvide